Golpes o heridas profundas en las piernas: ¿Qué es y cómo tratar una pseudoaneurisma?
Una herida por un accidente u objeto cortopunzante puede dejar secuelas ocultas bajo la piel. Conoce la historia de cómo la cirugía vascular avanzada logró reparar una arteria vital detrás de la rodilla combinando técnicas tradicionales y modernas.
Una explicación clara sobre las lesiones arteriales después de un trauma físico, los síntomas a los que debes prestar atención tras una cortadura profunda y los beneficios de los tratamientos híbridos de última generación.
2026-06-09
Dr. Conrado Vascular

Golpes o heridas profundas en las piernas: ¿Qué es y cómo tratar una pseudoaneurisma?
Por Dr. Conrado | Especialista en Cirugía Vascular y Endovascular
Cuando sufrimos un accidente, una caída fuerte o una herida con un objeto afilado en las piernas, lo primero en lo que pensamos es en desinfectar la piel y detener el sangrado visible. Sin embargo, a veces el verdadero peligro se desarrolla de forma oculta en las capas más profundas de nuestro cuerpo, afectando directamente a las arterias.
Esto es exactamente lo que ocurre cuando se forma un pseudoaneurisma (o falso aneurisma): un daño en la pared de la arteria que hace que la sangre se filtre, pero en lugar de esparcirse, se queda atrapada en los tejidos circundantes formando una especie de bolsa o "globo" que late con cada latido del corazón.
El desafío: Una lesión persistente detrás de la rodilla
Para comprender cómo actúa la medicina especializada, analicemos el caso clínico de un paciente joven de 24 años. Tiempo atrás, sufrió una herida cortopunzante en la zona de la corva (justo detrás de la rodilla). A pesar de haber recibido atención inicial, la arteria principal de esa zona, llamada arteria poplítea, quedó debilitada.
La arteria poplítea es fundamental porque actúa como el puente que lleva el oxígeno desde el muslo hacia la pantorrilla y el pie. En este paciente, la fuga de sangre regresó y formó un pseudoaneurisma recurrente. El gran reto para el equipo de cirugía vascular fue diseñar una estrategia definitiva para sellar la fuga sin bloquear el paso de la sangre hacia el pie, evitando así el riesgo de una complicación mayor.
La solución del futuro: El enfoque híbrido
Cuando una lesión vascular es compleja o ha reaparecido, recurrir únicamente a una cirugía tradicional abierta (que requiere cortes grandes) o a una cirugía endovascular pura (a través de pequeños catéteres) puede no ser suficiente. En este caso se optó por un manejo híbrido, combinando lo mejor de ambos mundos:
- Cirugía convencional (Abierta): Permite al cirujano acceder directamente a la zona afectada detrás de la rodilla para tener un control visual absoluto de los vasos sanguíneos dañados y limpiar el tejido circundante.
- Tecnología endovascular (Mínimamente invasiva): Desde el interior de la arteria, se introduce un dispositivo especializado (como un stent cubierto, que es un pequeño tubo con tejido sintético) para sellar la zona de la fuga de forma interna y milimétrica, como si se colocara un parche perfecto dentro de la tubería.
Figura 1. Reconstrucción en varios planos de una tomografía con contraste de la arteria poplítea del miembro inferior derecho con llenado por colaterales y del pseudoaneurisma asociado al nivel de la segunda porción (flecha blanca). Contraste en el sistema venoso profundo en la fase arterial de la tomografía que confirma fístula arteriovenosa asociada (flecha roja).
Esta combinación estratégica permitió resolver el problema de raíz en un solo tiempo quirúrgico, protegiendo los músculos y nervios vecinos, y asegurando que el paciente recuperara por completo la fuerza y movilidad de su pierna.
Lo que debes saber: ¿Cómo aplicarlo en tu vida diaria?
Los pseudoaneurismas postraumáticos son poco frecuentes, pero sus consecuencias pueden ser graves si se ignoran. Si tú o algún familiar han sufrido una herida profunda por un corte, una fractura ósea o un golpe severo en las extremidades, presta atención a las siguientes señales durante las semanas o meses posteriores:
- Aparición de una masa o bulto: Especialmente si notas que el bulto tiene un pulso propio (se siente como si "latiera" al tocarlo).
- Dolor persistente o hinchazón: Molestias en la zona afectada que no mejoran con el paso de los días.
- Cambios en el pie o la mano: Si notas la piel más pálida de lo normal, fría al tacto o sientes hormigueo constante (señales de que la sangre no está fluyendo bien hacia abajo).
Ante una herida compleja o la sospecha de una complicación circulatoria después de un golpe, la evaluación a tiempo con un cirujano vascular es la clave para evitar daños mayores en los tejidos y garantizar que tus piernas sigan moviéndose con total salud.
Fuente científica oficial: Puedes consultar el estudio médico completo en la Revista Angiología.